Por la situación económica, los nicoleños modificaron su estrategia al momento de comprar medicamentos. Un relevamiento hecho por EL NORTE da cuenta de que gran parte de los adultos mayores prioriza solo lo urgente, mientras posterga algunos tratamientos o eligen alternativas más accesibles. Los farmacéuticos coinciden en que, a largo plazo, esta situación puede traer consecuencias negativas para la salud.

En San Nicolás, como en gran parte del país, la situación económica obligó a muchos vecinos a modificar sus hábitos a la hora de comprar medicamentos. Este panorama hizo que muchos prioricen lo urgente, adecuen sus tratamientos y busquen opciones más accesibles, situaciones que se volvieron cada vez más frecuentes en los mostradores de las farmacias.
EL NORTE relevó datos y testimonios en farmacias de distintos puntos de la ciudad, evidenciando que los nicoleños hoy eligen qué llevar, qué postergar y qué reemplazar, en función de la economía familiar. A pesar de ello, las ventas de medicamentos no registraron una baja general, sino que se modificó el modo en que se consume.
Cambios en las coberturas y en las decisiones de compra
Entre las farmacias consultadas se repiten ciertos patrones, especialmente en torno a las coberturas de obras sociales. El caso más mencionado fue el de PAMI, cuya cobertura total quedó restringida a un grupo reducido de medicamentos específicos. Para el resto, los afiliados deben abonar un porcentaje que va del 20 % al 60 %, según el nivel de cobertura asignado. Esta situación llevó a muchos clientes, en especial jubilados, a reorganizar sus tratamientos, comprar mes por medio o adquirir solo uno de los medicamentos recetados.
Asimismo, en todos los comercios coincidieron que los clientes, o pacientes como suelen llamarlos algunos farmacéuticos, optan por comprar medicamentos más económicos. “Antes compraban siempre la misma marca. Ahora preguntan por la opción más barata que haga lo mismo”, explicaron.
Sin embargo, no siempre es la primera opción de los nicoleños. Hay varios que no optan por adquirir productos de laboratorios que producen medicamentos más baratos, sino que directamente postergan, retrasan o anulan sus tratamientos en caso de tener que pagar un monto elevado.
En otros casos, sobre todo en tratamientos que requieren de medicamentos no crónicos, intentan compensar con cambios de hábitos. “En ciertos casos, como los antiácidos, eligen cuidar la alimentación antes que comprar el medicamento”, expresó una de las profesionales entrevistadas.
Más allá de las decisiones personales de cada vecino de San Nicolás, gran parte de los farmacéuticos coincide en que esta situación puede tener consecuencias negativas en la salud a largo plazo, sobre todo en pacientes con enfermedades crónicas o tratamientos que requieren continuidad.
Este cambio en la forma de compra y consumo de medicamentos simboliza otro síntoma más de la crisis que atraviesa la Argentina.




